LIFTING

Estiramiento facial

Información para el paciente

El lifting facial, también conocido como estiramiento facial o ritidectomía, es una cirugía estética destinada a mejorar los signos visibles de envejecimiento en la cara y el cuello. Conforme envejecemos, la piel y los músculos del rostro pierden tonicidad. Con esta intervención se consigue detener este deterioro y mejorar los signos más evidentes del envejecimiento.

¿Cómo es la cirugía?

Las arrugas en la piel aparecen a medida que van pasando los años, especialmente visibles en la zona de alrededor de la boca y nariz (comisura de los labios y surco nasogeniano), de los ojos (patas de gallo), entre las cejas o en el cuello (papada). La piel del rostro ha perdido elasticidad y firmeza, y el lifting facial tratará de estirar y retirar el exceso de piel mediante una intervención quirúrgica. La operación se realiza mediante anestesia local y sedación. El cirujano realizará una incisión mínima en el cuero cabelludo sobre la línea del cabello y se extiende hacían las orejas rodeando el lóbulo por detrás de las orejas y el cuello cabelludo. De este modo la cicatriz quedará camuflada y no será visible. A continuación se reposicionan las capas musculares, piel y grasa, tensando la musculatura facial y retirando el tejido sobrante. Una vez finalizado el procedimiento, se suturan las incisiones con puntos. En muchos casos es recomendable complementar este lifting facial con una blefaroplastia y así eliminar el exceso de piel en los párpados superiores. A pesar de que el lifting facial es una de las cirugías faciales más complejas, se realiza de forma habitual sin apenas riesgos ni efectos secundarios, y se consiguen unos espectaculares resultados naturales sin cicatrices visibles.

¿Cuánto tarda la intervención?

eL Lifting generalmente dura una hora o dos dependiendo del plan quirúrgico y las necesidades de los pacientes.

¿Qué puedo esperar luego de la cirugía?

Tras la intervención de lifting facial, es normal que el paciente tenga ciertas molestias sin dolor las primeras noches, que se controlan con analgésicos y que irán desapareciendo a los pocos días. Los primeros días es habitual que el paciente sienta la piel del rostro algo “acolchada”. Esta sensación desaparecerá a las pocas semanas. El rostro presenta un aspecto hinchado las dos primeras semanas, tiempo durante el cual es recomendable no trabajar ni realizar ejercicio ni actividades que puedan dañar el rostro. Tampoco se debe exponer la piel al sol durante los primeros tres meses. Siguiendo las indicaciones médicas y con un cuidado específico, después de tres semanas se podrá reanudar la vida social y laboral, desapareciendo la inflamación en el rostro y dejando ver unos resultados muy naturales